La enseñanza del concepto de compartir a los más pequeños puede ser un desafío tanto para padres como para educadores. Comprender cómo y cuándo los niños aprenden a compartir es fundamental no solo para fomentar su desarrollo social, sino también para reducir los conflictos en casa y en la escuela. En este artículo, exploraremos diversas estrategias para enseñar a los niños a compartir, además de los momentos clave en el desarrollo en los que es adecuado introducir esta habilidad.
Por qué los niños comparten mejor en la escuela
Una de las observaciones comunes entre padres es que los niños parecen compartir más fácilmente en el entorno escolar que en casa. Esto se debe a varios factores:
- Estructura y reglas: En la escuela, los niños siguen rutinas y reglas establecidas por los educadores, lo que les ayuda a entender cuándo y cómo compartir.
- Modelo a seguir: Los maestros a menudo actúan como modelos a seguir, demostrando comportamientos de cooperación y compartición que los niños imitan.
- Interacción social: En un entorno escolar, los niños tienen más oportunidades de interactuar con otros, lo que les enseña la importancia de compartir y colaborar.
Al entender estas diferencias, los padres pueden adoptar estrategias similares en el hogar para fomentar el mismo comportamiento.
Cuándo es apropiado enseñar a los niños a compartir
El desarrollo de la habilidad para compartir no es instantáneo. La mayoría de los niños comienzan a comprender el concepto de compartir alrededor de los 2.5 años. Sin embargo, es beneficioso introducir esta idea antes de esa edad. Algunos hitos importantes incluyen:
- Antes de los 2 años: Aunque los niños pequeños no comprenden completamente el concepto de compartir, pueden comenzar a experimentar turnos con juguetes y objetos.
- A los 2 años: Empiezan a mostrar interés en compartir, aunque a menudo lo hacen de manera egoísta, como “dar” algo para recibir atención.
- A los 3 años: Comienzan a mostrar una comprensión más clara de los turnos y el intercambio, lo que facilita la enseñanza de habilidades de compartición.
Estrategias para enseñar a los niños pequeños a compartir
La enseñanza de la compartición puede ser divertida y efectiva si se utilizan las estrategias adecuadas. Aquí hay algunas sugerencias prácticas:
1. Práctica de turnos
Un método efectivo es practicar el intercambio con objetos simples. Por ejemplo, puedes dar un balón a un niño y pedirle que lo sostenga durante 10 segundos antes de pasarlo a otro niño. Con el tiempo, aumenta el tiempo y la cantidad de objetos.
2. Distracción positiva
Cuando un niño se siente molesto porque otro está usando su juguete favorito, es útil distraerlo. Ofrece un juguete similar o algo diferente que pueda captar su interés. Esto no solo calma la frustración, sino que fomenta la exploración.
3. Actitud de juego
Los padres pueden jugar con un juguete alternativo para mostrar lo divertido que es. Usa el entusiasmo para atraer al niño hacia el nuevo objeto. Asegúrate de preguntar si quieren seguir jugando con el juguete original una vez que esté disponible.
4. Uso de temporizadores
La implementación de un temporizador puede ser útil para establecer turnos claros. Configura un temporizador para dos o cinco minutos y explica que, cuando suene, será el turno del otro niño. Esta técnica proporciona una referencia externa que los niños pueden seguir sin resistencia.
5. Cuentos sobre compartir
Los libros que enseñan sobre compartir son una excelente herramienta para ayudar a los niños a comprender la importancia de esta habilidad. Algunos ejemplos incluyen:
- “El canguro que quería compartir” de Anne Gutman y Georg Hallensleben.
- “¿Puedo jugar?” de Mo Willems.
- “El pequeño monstruo que quería compartir” de Susan L. Roth.
Cómo abordar la negativa a compartir
Es común que los niños, especialmente los más pequeños, se nieguen a compartir. Algunos enfoques para manejar esta situación incluyen:
- Validación emocional: Reconoce sus sentimientos y explícales que es normal sentirse así, pero que compartir puede ser divertido.
- Dar el ejemplo: Comparte tus cosas y muestra cómo te sientes al hacerlo. Los niños aprenden mejor mediante la observación.
- Reforzamiento positivo: Elogia a tu hijo cuando comparte, incluso si es solo un pequeño gesto, para fomentar la repetición de ese comportamiento.
Enseñando a compartir en el aula
La enseñanza de la compartición en el aula es fundamental para el desarrollo social de los niños. Los educadores pueden implementar varias estrategias:
- Actividades grupales: Proyectos y juegos que requieran cooperación y compartir recursos.
- Discusión en grupo: Fomentar conversaciones sobre la importancia de compartir y cómo se sienten al respecto.
- Juegos de roles: Utilizar situaciones simuladas para practicar compartir y resolver conflictos.
Desarrollo de la capacidad para compartir en diferentes edades
A continuación, un resumen de cómo varía la habilidad de compartir según la edad:
- 18 meses: Los niños pueden comenzar a dar y tomar objetos, pero no comprenden el intercambio.
- 2 años: Los niños pueden aceptar turnos brevemente, pero la idea de compartir aún no se ha consolidado.
- 3 años: Empiezan a entender el concepto de turnos y a compartir de manera más efectiva.
- 5 años: La capacidad para compartir se ha desarrollado más, y pueden participar en actividades grupales con mayor comprensión.
¿Es normal que un niño de 2 años no comparta?
Es completamente normal que un niño de dos años tenga dificultades para compartir. A esta edad, están en la etapa de desarrollo egocéntrico, donde su comprensión del mundo gira en torno a ellos mismos. La paciencia y la práctica constante son claves en este proceso.
Consejos adicionales para padres
Para facilitar el aprendizaje de compartir, los padres pueden considerar:
- Crear oportunidades: Organizar juegos o reuniones donde los niños puedan interactuar y practicar compartir.
- Ser coherentes: Aplicar las mismas reglas sobre compartir en casa y en la escuela para que los niños comprendan que se espera el mismo comportamiento en ambos entornos.
- Fomentar la empatía: Hablar sobre cómo se sienten otros cuando no comparten y cómo eso afecta a las relaciones.
La enseñanza de la compartición es un proceso gradual que requiere tiempo y esfuerzo. Al proporcionar un ambiente positivo y modelos a seguir, los padres y educadores pueden ayudar a los niños a desarrollar esta importante habilidad social.




























